|
Javier Rubio Este extremeño fronterizo arrancó su carrera 20 años atrás erigiendo el prestigioso proyecto Animal Crackers, a dúo con Gecko Turner. Tras la separación, se empapó de sus influencias adolescentes. Bebiendo del folk, el country y el rock americano fue definiendo una propuesta musical que eclosiona de manera definitiva con su segundo trabajo en solitario, Deux. Una deliciosa conjugación de factores y melodías que engalanan un producto de altísima escuela
-"El disco está formado por canciones que he ido componiendo estos años para conseguir la libertad de mi propio espíritu". Esta frase la saco de una entrevista que te hicieron con motivo de tu anterior disco... Ahora, dime, ¿qué ha supuesto Deux en tu vida? En realidad hablaba de "alimentar mi espíritu"(parece que la grabadora jugó una mala pasada por el volumen del local donde estábamos haciendo la entrevista), refiriéndome a que no hay otra cosa que alimentar cuando te dedicas a esto. Es algo muy simple, sólo tienes que expresarte y tener en cuenta que tus herramientas son los instrumentos, y tu cabeza, a la hora de poner todas las notas en orden. Como declara mi amigo el artista Luis Costillo (el encargado del artwork de Deux), "el arte no es para tanto". No me gusta profundizar demasiado o sacar conclusiones de lo que hago. Deux es algo que tenía que salir a la luz, porque llevaba un tiempo construyéndose solo, y no debía dejar que se pudriese en un armario.
-¿Y cuál es la principal lección que te llevas de esta nueva experiencia musical? Aprender es lo que hago. No estoy sólo en esto y soy consecuente con ello. El contacto con los músicos, con el ingeniero de sonido, con la gente que me apoya, es esencial para poder valorar un trabajo como éste.
-La grabación la hiciste en los estudios El Lado Izquierdo, en Madrid. ¿Por qué eliges este lugar y qué papel ha jugado en el resultado final Dany Richter? Conocía el estudio por terceras personas que ya habían hecho algo allí. Me habían hablado algo pero tenía que comprobarlo por mí mismo. Conectamos enseguida. No tuvimos que hablar demasiado. Durante el proceso de grabación tampoco hubo que hacerlo. Fue todo rodado.
Principalmente porque Dany lo hace todo fácil, se mete dentro de lo que estás haciendo y si tienes dudas, sabes que él las va a resolver sin que haya tiempo para caer en el pozo. No podría haber escogido a un tipo mejor que este para hacerlo, por su sabiduría, a pesar de lo joven que es, y por su saber estar como persona.
-El tracklist lo componen 11 temas. ¿Para ti, como padre de todos ellos, cuál representa mejor la actual etapa musical de Julien Elsie y por qué? No podría destacar ninguno en especial ahora mismo. A mi parecer, las canciones de este disco se sostienen unas sobre otras, cada canción necesita de otra para sostener todo el muro que para mí forma Deux. Supongo que da ahí lo del formato vinilo, el por qué de la posición específica de cada una de las canciones.
-¿Qué relación guarda Deux con tu anterior disco, Dig a grave with bare hands? El disco anterior salió de las maquetas que había grabado en casa un tiempo antes. Todo el proceso de consecución de "Dig... fue bastante duro. Tenía muchas cosas en contra, desde la producción hasta la forma en la que salió. Deux no ha sido tan duro, sino más relajado, ha ido saliendo solo, con vaselina.
-De Dig... decías que hablaba sobre la muerte pero desde un punto de vista muy sarcástico y también con un tono esperanzador. ¿De qué habla Deux? Puede que siempre hable de lo mismo, pero a veces, cuando me hacen una pregunta como esta, me quedo parado y no se muy bien qué contestar. Simplemente me guío por las emociones que experimento a lo largo de los días, los estímulos externos. Eso es lo que hace que me pueda expresar de una manera determinada, y pienso que el trabajo de saber qué realmente quiero expresar pertenece al que se sienta a escuchar.
-Tus fuentes musicales son, en tus propias palabras "el alt-country, folk y americana". ¿Cómo llega un extremeño fronterizo, afincado en Madrid, a basar su música en estos géneros? En la música, como en casi todas las artes, no queda más remedio que definirte. Tienes que ponerle un nombre a tu trabajo para que los demás tengan ciertas referencias a la hora de sentarse a escuchar. Esto es algo que, por lo general, no nos gusta demasiado, pero, en cierta manera, no queda más remedio que hacerlo. Sí es cierto que cuando empiezas, al menos en mi caso, sólo chupas de lo que vas oyendo, y descubriendo, e intentas que lo tuyo se parezca a eso que tanto te toca en ese momento. Con el tiempo vas escuchando otras cosas y apartando otras, te vas quedando con lo mejor. Lo difícil supongo que es tener asumidas tus influencias y no ser consciente de que están ahí. Ser capaz de que salgan solas sin darte cuenta.
-Algunos colocan tu música entre Lou Reed y Jacques Brel. ¿Cómo te declaras? Podemos decir que aprendí de Lou Reed. A los 12 o 13 años recuerdo que compré un cassette de su disco Transformer, y a partir de ahí cambiaron muchas cosas para mí. Brel siempre estaba en casa, aunque no le hacía tanto caso. Supongo que algo quedó. Entre medias, antes, y después, hubo muchas más cosas. Siempre he devorado la música, y creo que he sabido coger lo que me parecía bueno de esto y descartar lo malo de otro.
-El resultado que hoy escuchamos es el trabajo de más de 20 años en la música. Tú, que has vivido en todos los estados de este negocio, ¿cómo valoras su situación actual? ¿Está sabiendo el sector adaptarse a los nuevos tiempos? A veces me pierdo con todo esto. No se qué andarán tramando los sellos discográficos. Me gusta que haya nuevas opciones de auto-producción y sellos minúsculos sólo utilizados para sacar discos de determinados artistas. También está Internet, las llamadas redes sociales; eso está bien, pero es una selva, al final tienes que echar mano de alguien que apoye tu trabajo y sepa hacer un verdadero trabajo de A.R., esos que estaban colgados del teléfono hablando de tu trabajo a los que manejan los medios, la radio, la prensa. Por otra parte, pienso que actualmente hay bandas que ya no miran demasiado a USA o Inglaterra, por poner un ejemplo, que tienen personalidad propia, y que hace un tiempo, no tanto, sería impensable que pudieran salir adelante, o simplemente que pudieran sonar sus temas en cualquier emisora. Eso no significa que hayamos dado un salto de calidad en todos los casos, pero el concepto, en general, es positivo.
-He visto que estás presente en las redes sociales. ¿Qué uso haces de ellas? ¿Cómo valoras esta alianza con la música? Hay que usarlas lo justo. Como decía antes, Internet es una selva. Las tecnologías nos han puesto en las manos herramientas que hacen más fácil llegar sitios que entes era impensable acercarse ni siquiera. El problema es que es accesible a todo el mundo, y no todo es válido, pero eso no todo el mundo lo sabe. ¿Cómo puedo llegar a un sitio al que quieren llegar un millón más como yo? Creo que en poco tiempo volveremos a otras vías algo más rudimentarias.
-Echando la vista atrás vemos que formaste parte del proyecto Animal Crackers, a la que también perteneció otro ilustre artista patrio: Gecko Turner. ¿Qué relación guardas con Gecko y qué recuerdos guardas de aquella etapa? Para mí, y creo que también para los demás, era una juerga contínua. Lo pasábamos muy bien, porque tocábamos contínuamente y disfrutábamos con lo que hacíamos. Al final, todo terminó derrubándose quizás porque no teníamos claro cuál era el fin al que queríamos llegar. Gecko y yo tomamos caminos diferentes. A diferencia de mí, que estuve unos años desconectado del negocio, él ha seguido y ha obtenido cierto reconocimiento. Hace tiempo que no tengo relación aunque a veces tengo noticias por amigos comunes.
-¿Dónde te sientes más realizado como artista: en el escenario, en el proceso de composición, el de grabación,...? Me resulta más entretenido el estudio, aunque es el proceso más duro. Necesitas estar concentrado durante muchas horas, y retomar lo que has hecho unos días después por si tus oídos se han viciado en el momento en que estás delante del altavoz escuchando lo que acabas de tocar. Con todo, es lo que más me gusta. Ver como va creciendo, tomando forma o transformándose determinada canción que cuando cruzas la puerta del estudio llevas en la cabeza o en el papel, es excitante. El escenario es necesario; aunque me guste menos el hecho de enfrentarme al público, hay que escupir las canciones afuera de vez en cuando.
-¿Cuál es la parte más difícil de escribir una canción? En mi caso, las voy construyendo en la cabeza, hago pocas anotaciones. Memorizo sobre todo el sonido que quiero que luego llegue a la grabadora o que la banda exprese con los instrumentos. Lo veo como algo más bien global, no me centro demasiado en un instrumento determinado. Si me costase trabajo o esfuerzo escribir canciones me dedicaría a cualquier otra cosa.
-A la hora de componer ¿dónde encuentras mayor inspiración, fuera, en aquello que ven tus ojos, o prefieres recurrir a tu mundo interior? Hay estímulos que te dan fuerte y otros que ni notas, pero están ahí. Tengo muchas cosas guardadas dentro. A veces esas cosas las mezclo con lo que viene de fuera. Muchas veces desde el inconsciente. Pensamientos que no dependen de una prioridad. Otras veces me gusta jugar con las palabras y todo fluye solo, y si no ocurre esto, esa idea se abandona.
-¿Dónde notas que has cambiado más a la hora de componer un tema. de enfrentarte a una canción y construirla desde la nada? No me pongo métodos, nunca me siento proponiéndome antes si voy a componer algo o no. Creo que poco ha cambiado con respecto a mi forma de componer de antes. Es cierto que ahora quizás soy más directo, antes me gustaba jugar a flotar en partes instrumentales muy largas, a dejarme llevar; todo esto tiene una explicación que quizás debo obviar. Ahora quizás todo sea menos nebuloso.
-Para un melómano como tú esta pregunta resultará complicada, pero me gustaría qué disco nunca te cansas de escuchar y qué tema te hubiese gustado firmar de tu puño y letra. Pink Moon, de Nick Drake. Es difícil cansarse de ese disco, por lo poquito con lo que está construido y lo mucho que ofrece en todos los sentidos. Una canción, se me ocurre ahora 'Hurt', de Johnny Cash, sus últimos años son difícilmente superables, a pesar de muchas cosas.
-¿Qué puedes adelantarnos de tu nueva gira? ¿Qué tienes preparado para el público? Empezaremos en Madrid, en Moby Dick, el 29 de marzo para enganchar con otras ciudades después, aunque aún está todo por confirmar. No habrá nada fuera de lo normal , nos limitaremos a tocar el disco al completo más algunos temas del primero.
|